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sábado, 17 de diciembre de 2011

La comparsa de la viuda


Durante la mañana del 31 de diciembre, portando tarros de talco vacíos a los que abríamos una ranura a manera de alcancías, y latas de leche Klim, con las primeras monedas conseguidas entre los de casa, armábamos la comparsa en la que destacaba una viudita plañidera, niña o niño disfrazado con traje negro, para marchar gimiendo junto a su Viejo, al tiempo que con nuestro improvisado instrumental de percusión, hacíamos  el coro, repitiendo acompasadamente la clásica muletilla: U-na-caridá-pa-ra-el-Vie-jo.

Cuando nos cansábamos o nos llamaban a comer, el Viejo quedaba sentado a la puerta de la casa, con un cigarro en la boca y una botella de trago, vacía, a su lado. Por la tarde intensificábamos la recaudación e íbamos participando en la redacción del testamento infantil para leerlo junto al de los mayores.

Ya al anochecer, agrupados en torno al monigote, en el extraño funeral, procedíamos a repartir proporcional y escrupulosamente el dinero entre quienes lo habíamos armado, paseado y llorado con todo el gusto de la ocasión.

Faltando pocos minutos para las 12 de la noche, algún adulto anunciaba la hora y nuestro Viejo, despojado de su sombrero prestado, de la corbata de gran señor y de los zapatos que alguien juzgaba "todavía buenecitos", era arrastrado hacia media calle para rociar su cuerpo con gasolina y lanzarle el fósforo que lo transformaría en una pira estruendosa.

El acelerado palpitar de nuestros corazones encendidos de excitación nos empujaba al abrazo general y a la expresión de recíprocos augurios. La parranda del Año nuevo comenzaba, mientras los restos humeantes del Viejo, volaban, esparciéndose a voluntad del viento por calles y veredas.

año viejo, quemado, fiesta de año nuevo

Mensaje

Año Viejo de mi barrio, hoy como ayer me 
emocionas y revives mi ilusión.
Me gusta verte sonriente y rellenarte de
viruta para hacerte gordinflón.
Tú no eres Batman, ni Abdalá ni Condorito,
ni el Chavo, ni Robocop,
ni Aguinaga, ni el Bolillo.
Tu eres ancestro y sentimiento. ¡Eres símbolo
tradicional de este pueblo que necesita
inmolarte cada año, a fin de creerse liberado
de tantos males y renovado en la esperanza
de un mañana mejor!...

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jueves, 15 de diciembre de 2011

El Viejo de nuestra infancia

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En el tiempo de la yapa, el Año Viejo era un asunto de incumbencia casi exclusiva de los bomberos, los policías, los militares y la gente menuda, en cuyos preparativos nos distraíamos, realizando arduo trabajo manual y emocionándonos desde el preámbulo.

Nuestro alboroto empezaba siquiera dos días antes con la recolección de prendas de vestir entre los hombres patuchos de la familia y los amigos del barrio, para evitar las prendas grandes que por exigir más relleno, ponían al muñeco en peligro de "descuajaringarse" y volvían difícil su transportación.

Con algún billetito donado por los padres y acompañados del primo mayor íbamos a comprar a la tienda la careta del Viejo rubicundo con larga barba de algodón. Un empleado se encargaba de proporcionarnos el aserrín o la viruta que regalaban en carpinterías y aserríos, y los detonantes que se adquirían donde el italiano Zunino. Mientras tanto, con una agujeta de bastear colchones de lana de ceibo, íbamos uniendo costuras de camisa con pantalón. Las manos se dibujaban en cartón y se recortaban cuidadosamente para adherirlas a los puños.

Si la confección se mantenía dentro de los clásicos esquemas el atuendo del Viejo debía llevar algo prestado: generalmente sombrero con marca "se devuelve"; algo nuevo: una corbata que a ruegos le sacábamos al tío Octavio. Y al irle dando la forma, no podíamos olvidar los puñados de sal en grano para volver más crepitante su cuerpo al momento del encuentro con las llamas. Curiosidad Infinita - Conocimiento y curiosidades - Curiosidad Infinita - Curiosidad Infinita

martes, 13 de diciembre de 2011

Año viejo

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De todas las tradiciones que nos quedan, ninguna tan propia y original como nuestro querido Año Viejo. No sólo porque cautivos del sortilegio que dimana del fuego exterminador nos dejamos transportar hacia sus mágicos efectos, sino porque en la quema de ese monigote grotesco se encierra toda la simbología de un ritual ancestral, donde la muerte es vida y esperanza.

Así, mientras más duros y aciagos hayan resultado los últimos doce meses transcurridos, mayores serán las ansias de ver consumirse definitivamente al Viejo que los representa, para sentirnos después como aliviados de penas y preocupaciones y hasta cierto punto, purificados de todo pensamiento negativo que nos impida mirar con optimismo hacia el futuro.

Su origen y su marcada evolución
Esta costumbre que nos dejó explicada el Cronista Vitalicio Dr. Modesto Chávez Franvo en su obra "Crónicas del Guayaquil Antiguo" (II edición - Tomo I - pág. 358), arranca desde la época colonial con ciertas prácticas de carácter inquisitorial, impuestas por los religiosos españoles, "quienes solían fabricar unos muñecos grotescos llenos de paja, viruta, pólvora y cohetes -tal como los actuales Años Viejos- y colgados de sogas que atravesaban las plazas en los días de festividades religiosas, se les prendía fuego por la noche; meneándoles la soga para hacerles dar piruetas ante el deleite de la chiquillería y las buenas gentes del pueblo. Los "diablicos" eran otros muñecos de paja ensartados en largas varas, con los que corrían los pilluelos en torno a la plaza, causando peligro de incendio y repitiendo -según añade el cronista- una muletilla muy propia de esos tiempos, aunque a nuestro juicio resulte (a pesar de los siglos transcurridos) nada cristiana:
"Quémate judío
quémate hasta el hueso
que para tu crimen
poco es el infierno" (sic)
El paso de la fecha y su fijación definitiva en el último día del año, estaríamos situándola ya en el siglo XIX, tal como lo anotó el folklorólogo, cronista e investigador guayaquileño Rodrigo Chávez González (hijo de Chávez Franco), en una de sus reseñas periodísticas, al indicar que, cuando la epidemia de fiebre amarilla azotó cruelmente a los guayaquileños al finalizar el año de 1842, atendiendo a una medida sanitaria y para deshacerse de dolorosos recuerdos, éstos confeccionaron atados con prendas de vestir y objetos de sus deudos, no faltando quienes, siguiendo la costumbre anteriormente descrita, "quemasen al judío", todo lo cual se hizo el último día del año, a manera de simbólico holocausto para ahuyentar la peste fatal y la desesperanza.

Con el decurrir del tiempo, atado y monigote se volvieron uno solo. El pueblo se encargó del resto, repitiendo anualmente ese ceremonial y enriqueció la costumbre con la comparsa y el testamento, hasta volverla tradición. Curiosidad Infinita - Conocimiento y curiosidades - Curiosidad Infinita - Curiosidad Infinita

domingo, 11 de diciembre de 2011

El día de Navidad

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El 25, madrugábamos a saludar al pequeños Jesús que había nacido y sonreía acostado en la cunita de paja del pesebre. Y enseguida, a buscar los presentes que casi en éxtasis íbamos abriendo. Si de nuestra lista no había llegado todo, nunca reclamábamos. Pues, a nosotros nos enseñaron que Él traía lo que podía y aquello que faltaba, era lo que seguramente destinaba a criaturas menos afortunadas de la ciudad en quienes teníamos que pensar muy solidariamente como hermanos.

El día entero gozábamos dando rienda suelta a la imaginación. Las niñas sintiéndose pequeñas madrecitas, inventando voces humanas a las muñecas y estrenando los diminutos accesorios del hogar. Los varones jugando con sus pistolas sin intentar dar muerte de verdad a nadie. Hacían ruido con el rataplán de los tambores y cuando ya se habían cansado de usarlos, prestaban sus patines. Rodando nos deslizábamos por los portales, finalizando la jornada con sendos moretones en las rodillas y emociones muy intensas en el alma.

papa noel,santa claus, falsa navidad, consumismoFinalizando los años 50
En cuestión de tres décadas, aproximadamente, comenzaron a cambiar esas costumbres hasta convertirse en lo que hoy son: saludos en inglés; Papá Noel con su vestido nórdico de franela y barba postiza sudando en cada esquina; nieve de mentira que nunca caerá sobre nosotros. Mucho licor. Ajetreo. Competencia de regalos ostentosos entre adultos. Intercambios de marcas y precios.

Juguetes carísimos, monstruosos y hasta peligrosos artefactos de semejanza nada casual con mortíferas armas destructivas. Muñecas accionadas a pilas que traen sus diálogos grabados y no estimulan la imaginación. Inmensos árboles de plástico, luces, artificio, oropel, trajín, angustia, deudas y apenas un pequeño espacio para el que buenamente quiera acordarse del Niño de Belén.

Inmersa en un mar de confusiones la humanidad parece olvidar en estos días el verdadero origen y todo el significado que encierra la Navidad. nuestro país no se ha quedado al margen y por ello las cosas que vivimos en la infancia parecen a veces fantasías producto de nuestra imaginación.

Pero más allá de las presiones consumistas, de las corrientes alejadas de la espiritualidad, en cada hogar donde se persistan los verdaderos calores como la sencillez, la tradición y la armonía, la unión y el respeto fraterno, la fe cristiana, el amor y la felicidad de poder reconocerlos como supremos impulsos de vida, la celebración cristiana y universal del 24 de diciembre será una noche de paz y de amor, compartida íntimamente con los seres más queridos, como lo fueron aquellas inolvidables navidades que se quedaron para siempre en la memoria.

Paz en la tierra a los seres de buena voluntad.

Tomado del libro "Del tiempo de la yapa" autora Jenny Estrada.
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martes, 6 de diciembre de 2011

Fiestas de Quito

panecillo, Quito, virgen del panecilloEl milenario Quito, luz de América, cumple hoy 477 años de fundación española, muchos turistas nacionales y extranjeros visitan la capital del Ecuador para celebrar sus fiestas y disfrutar del arte y la cultura que esta linda ciudad ofrece.

Fundación de Quito
En la memoria colectiva, la fundación de Quito se remite a los tiempos legendarios de Quitumbe y sus primeros habitantes los Quitus, que más tarde se fusionaron con los Caras. La historia de Quito no empieza ni termina con la llegada de los conquistadores españoles, cuya presencia, a no dudarlo, constituye un importante hito en el curso de la milenaria trayectoria vivida por nuestro pueblo.
Inmediatamente después de la victoria del Soberano quiteño Atahualpa sobre los Incas, llegaron a Cajamarca los conquistadores españoles dirigidos por Francisco Pizarro y Diego de Almagro.


Uno de los miembros de la expedición fue Sebastián de Benalcázar, nombrado Teniente de Gobernador de San Miguel de Tangarara próximo a Túmbez, quien pronto se informó sobre la famosa ciudad de Quito así como las noticias sobre el viaje de Pedro de Alvarado desde Guatemala. Esta dos referencias indujeron a Benalcázar a dejar San Miguel y encaminarse hacia el norte a la cabeza de unos doscientos soldados.

A marchas forzadas avanzó por el callejón interandino; en el camino estuvo a punto de ser derrotado por los bravos defensores de Quito liderados por Rumiñahui, quienes no lograron vencerlo a causa de una erupción volcánica, que desarticuló la acción indígena.


Plaza de San Francisco de Quito
plaza san Francisco de Quito
En medio del desconcierto Rumiñahui ordenó arrasar la tierra, incendiar la ciudad y esconder sus tesoros, de tal forma que Benalcázar solo encontró cenizas y avanzó hasta Cayambe donde saqueó un templo.

El 12 de julio de 1534, Diego de Almagro desde Quito ordenó a Benalcázar reintegrarse a la disciplina de las huestes conquistadoras. Retornaron hacia el sur y juntos en agosto de ese mismo año acamparon en la llanura de Riobamba o Riobamba a orillas de la laguna de Colta, donde el 15 de agosto de 1534 Almagro fundó la ciudad de Santiago de Quito, como acto de conquista para consolidar sus derechos frente a la presencia de Pedro de Alvarado.

A punto estuvieron de enfrentarse y combatir las tropas de Almagro contra las de Alvarado, más el buen juicio evitó derramar sangre y tras un acuerdo quedaron en paz. Poco antes de regresar al Perú para hacer efectivo el convenio, el viernes 28 de agosto de 1534, Diego de Almagro funda una nueva ciudad, a la que pone por nombre San Francisco de Quito, para que sea instalada en la ciudad indígena de Quito, ubicada a unas treinta leguas de distancia.

Con el propósito de establecer la nueva ciudad, su primer Alcalde ordinario Juan de Ampudia partió hacia el norte, y poco después, el 8 de septiembre, con similar propósito también se encaminó hacia ella Sebastián de Benalcázar.

Ampudia dirigió los trabajos de reconstrucción de la capital de los Shirys. Benalcázar llegó a Turubamba el 4 de diciembre y luego de descansar un día, el domingo 6 de diciembre de 1534 hizo su entrada a Quito y de inmediato dispuso que el escribano Gonzalo Díaz de Pineda notifique a los alcaldes para proceder a instalar en debida forma el Cabildo de la ciudad.

Así, conforme las actas y la minuciosa recapitulación hecha por el Dr. Ricardo Descalzi en su obra "La Real Audiencia de Quito claustro en los Andes", el 6 de diciembre de 1534 Benalcázar instaló la ciudad de San Francisco de Quito, fundada el 28 de agosto del mismo año por Almagro.

El 8 de Septiembre de 1978, Quito Declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad.

y como decía Don Evaristo... Que viva Quito mis chullas!!!


fuente: http://www.efemerides.ec/1/dic/quito_1.htm
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lunes, 5 de diciembre de 2011

Entre el carbón y el gas

Localizado en el centro de la cocina o en una estratégica esquina, se encontraba -aún en nuestras casas mixtas- el fogón. Su estructura de madera, de forma rectangular, estaba sostenida por cuatro patas fuertes sobre las cuales se asentaba el cajón relleno de barro o cemento. La cavidad central, formada con ladrillos, era el espacio destinado a recibir leña o carbón. A manera de soportes para ollas, cazuelas y sartenes, se colocaban varillas de hierro atravesadas; y pedazos de hojalata para cubrir los recipientes, haciendo efecto de horno al poner las brasas encima.

La candela se prendía al amanecer, usando una mechita de trapo empapada en kerosén y soplando con el abanico de paja. A eso de las seis de la mañana, el fino aroma del café pasado, fundido con el de tortillas de maíz, las torrejas de choclo con queso o el simpar bolón de verde con chicharrón, daban los buenos días en el desayuno. Momento del primer encuentro familiar.

¡Carbón, Carbonerooo!
Pregonando y haciendo rítmica percusión con una lavacara vieja atada a su tiznada carretilla, el carbonero, personaje típico de nuestro folklore urbano, circulaba en cada barrio, entregando regularmente su carga, la misma que se adquiría por sacos o por "lavacaradas", según el nivel de la clientela. La calidad nunca se discutía, por que ese carbón venía desde las islas del Golfo y era producto de aquellos mangles que por siglos cuidaron don Goyo y sus parientes, hasta que unos intrusos insensatos los destruyeron para instalar camaroneras.

La comida preparada en fogón tenía mucho sabor de nuestra tierra, pero había que bregar algunas horas para lograr un buen estofado, un sancocho blanco o el rico cocolón que desapareció con el carbonero, de quien nunca supimos nombre, edad ni color verdadero, por que vivió mimetizado a su costal y se alejó de nuestros barrios para seguir laborando en áreas marginales de la ciudad, cuando otro combustible se adueño de nuestras vidas.

La cocina de kerosén
Importadas por conocidas casas comerciales, se popularizaron hacia finales de los años 40, las novedosas cocinas de kerosén, combustible repartido también a domicilio en forma semanal- Al llamado telefónico acudía una camioneta de los distribuidores. Subía un hombre con gran embudo de hojalata y un tanque de 5 galones que vaciaba en el depósito adquirido para el efecto. De éste, la cocinera se encargaba de trasvasarlo a la poma de vidrio que alimentaba los quemadores de las hornillas, cuyo encendido demandaba preliminares con categoría de curso para maniobras especiales:

Primero: abrir la llave para el paso del kerosén. Segundo: levantar el filtro para comprobar que la mecha esté mojada. Tercero: acercar el fósforo y una vez avistada la llama, volver el filtro a su lugar. Si por algún descuido la llama se apagaba, ¡mayúscula conmoción en la cocina!

El humo negro con fuerte olor lo impregnaba todo. Las ollas de aluminio se tiznaban. El arroz, la sopa, la colada, los maduros fritos, el cake, perdían su sabor original. Los platos servidos regresaban a la cocina. Las señoras renegaban. Las cocineras se resentían y ni los perros querían comerse esa comida, con sabor a kerosén.

Algunas familias que habíamos adquirido cocinas marca "Nesco", llamábamos donde Maulme y del departamento técnico enviaban al Sr. Coronado, gentil experto que se tomaba su tiempo limpiando quemadores, filtros cañerías e instruyendo debidamente al personal, para poner una lata debajo de la olla del arroz y evitar que se ahúme; para no encender la mecha embebida; para no tocar los alimentos con las manos sucias de Kerosén. ¿Se imaginan Uds. ese embrollo que les tocó soportar a nuestras madres?

¡Ya viene el gas!
En el año de 1957, Manabí Exploration y Tennessee del Ecuador, empresas que operaban en nuestra zona peninsular, atendiendo el pedido de la compañía DOMOGAS (firma de capitales italianos), comenzaron la producción del gas licuado de petróleo que sería distribuido en cilindros importados de Italia, junto con las primeras cocinas marca "Ligmar". Con el propósito de organizar la producción, el envasado del gas y la capacitación del personal ecuatoriano, DOMOGAS, eligió a dos jóvenes expertos de su planta en Palermo, Italia, y les propuso viajar al Ecuador, Michele Florentino y T. Nino Salvatore,  aceptaron y se trasladaron por vía marítima hasta este punto de América, siendo destinados el uno a Quito y el otro a Guayaquil.

Testimonio del pionero
Cuenta el Dr. Nino Salvatore, que el día 19 de abril de 1957, después de trasbordar del vapor "Marcopolo", fondeando frente a la isla Puná a la lancha que lo conduciría a Guayaquil, se sintió sobrecogido por las extraordinarias dimensiones del río, a cuyas aguas se sumaron las de un aguacero torrencial por efecto del aguaje, las calles cercanas a la orilla estaban inundadas y al dejar el muelle fiscal, tuvo que hacer lo que otros viajeros: sacarse los zapatos y caminar descalzo hasta encontrar un tazi que lo quisiera llevar.

Le tocó operar en la planta" El Tigre", ubicada entre Ancón y Atahualpa, donde entrenó a los primeros obreros en sistemas manuales de envasado del gas, mientras ideaba la estrategia de apertura de mercados. La carga de gas costaba entonces 8,00 sucres el kilo (no subsidiado); los cilindros se alquilaban en 200,00 sucres anuales y no obstante las gangas que la empresa ofrecía, eran muy pocas las personas dispuestas a cambiar su cocina y a experimentar un sistema tan distinto.

Con una cocineta bajo el brazo y el cilindro al hombro, Salvatore recorría los barrios residenciales. Tocaba puertas para efectuar demostraciones de las bondades de este combustible. El primer mes vendió una cocina a la señora María Pía Guerrero de Varas. Luego fueron tres al mes y así sucesivamente, venciendo enormes resistencias.

Mas, si las amas de casa iban deponiendo prejuicios temores, las cocineras le declararon la guerra. Acostumbradas a dejar abierta la llave del quemador de kerosén, mientras buscaban el fósforo para encender la hornilla, aplicaban el mismo procedimiento a la cocina nueva, produciendo una pequeña explosión que las hacía huir despavoridas para caer de rodillas implorando a Dios la destrucción de este invento infernal que hasta apestaba a eructo del diablo. Preferían retornar al fogón, amenazando con dejar el trabajo si el italiano volvía por la casa.

Don Nino no se amilanó. Siguió cumpliendo instrucciones de la empresa y bastaron pocos años para convencernos de que el gas de uso doméstico era un verdadero elemento de progreso. Aligeraba y aliviaba notablemente las tareas domésticas; disminuía el deterioro ecológico y al extender su consumo hacia otros puntos del país, creaba muchas fuentes de trabajo entre envasadores, distribuidores, repartidores, etc., etc.

A pesar de tratarse de un combustible de alto riesgo, hemos aprendido a utilizarlo bien (salvo excepciones). Y no hay un punto del Ecuador, donde no se conozcan sus bondades. Cilindros, cocinas, hornos industriales, etc., se fabrican en nuestro país. De los dos italianos pioneros, Salvatore (que en los años de lucha se quedó sin pelo) fundó su propia empresa Duragas, con la que se hizo rico y continuó generando progreso, a través de plantas industriales para envasado del gas de Guayaquil, Quito, Esmeraldas, Manabí, El Oro y Loja. Manejando una bien concebida red de distribución a escala nacional, logró que nunca sufriéramos desabastecimientos ni retrasos... Años después, vendió la empresa y ahora vive de las rentas... Y pensar que hace 40 años todavía mucha gente no quería saber nada del gas... Curiosidad Infinita - Conocimiento y curiosidades - Curiosidad Infinita - Curiosidad Infinita

jueves, 1 de diciembre de 2011

La portavianda

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La costumbre de reunirse al mediodia o al atardecer en los salones, confiterias y restaurantes elegantes ubicados a lo largo de la avenida Nueve de Octubre, fue algo muy propio de la ciudad desde comienzos del siglo XX y en esto tuvieron mucho que ver los inmigrantes europeos, deseosos de innovar, aportando al medio las costumbres de sus países de origen y aprovechando comercialmente el clima tropical favorable para el desenvolvimiento de tal tipo de actividades.

Mimbres y bejucos entretejidos, espejos con marcos dorados, consolas talladas, sonoro piano vertical entre el espacio de bar y comedor, mesitas de hierro forjado con cubierta de mármol, sillas vienesas ubicadas en soportales y aceras, protegidas por el discreto encanto de las toldas en declive hacia el filo de la calle. Así recordamos al Fortich (9 de Octubre y Baquerizo Moreno), sitio predilecto de nuestros padres y abuelos. En la esquina opuesta, en otra categoría, el Petit Niza, de los italianos Forestieri. Y pasando Boyacá, el Salón Rosado atendido por don Alfredo Czarninsky. La palma y La Colmena de los catalanes Costa y Peré (respectivamente) en la calle Luque. Después, el Salón Costa de don Martín Costa Colominas y frente a frente, el Flamingo, también en el bulevar.

Hacia 1950, se abrieron las primeras fuentes de soda modernas Milko Bar, Bongo Bar, Monterrey, Ford del Astillero y Ford de la carretera a las playas, donde la juventud porteña acudía puntualmente a la cita vespertina para conversar y saborear los novedosos milk shakes, los sorbetes de licuadora y los sánduches calientes de queso o de jamón.

Salir a comer en restaurantes era todo un acontecimiento, prefiriéndose estos sitios para los banquetes de graduación, despedidas de viajeros, de solteros y otras ocasiones especiales. La gente guayaquileña -por lo regular- comía e invitaba a comer en su casa, y de preferencia platos criollos en los cuales las amas de casa y las cocineras costeñas se lucían, recibiendo honores de verdaderas artistas.

comida, portavianda, comida popular, tradicionGracias a esa cualidad
Escasamente preparadas para todo tipo de labores, muchas viudas, mujeres abandonadas, señoras y señoritas de familias respetables, venidas a menos por falta de dinero, hicieron de esta habilidad una fuente de recursos, preparando y ofreciendo a precios módicos, hayacas, bollos, tamales, humitas, los días sábados; y viandas diarias a domicilio para empleados de oficinas, personas sin servicio doméstico, ancianos y enfermos.

A golpe de mediodía, un enjambre de chiquillos contratados para el efecto, circulaba llevando las portaviandas de dos y tres pisos que al pasar esparcían los aromas del sancocho blanco, la ensalada de aguacates, el chupe de corvina, la miga de zapallo, el sango de verde con cabeza de camarón machacado, los muchines con miel de caña y el infaltable quáker con naranjilla que se envasaba en botellas bien lavadas o en frascos apropiados con tapa de presión.

Eran tan abundantes las porciones despachadas, que de cada portavianda alcanzaban a nutrirse dos personas. Y tenían tanta calidad esas comidas, que sólo con olerlas al andar a uno se le abría el apetito y apuraba el paso a fin de llegar rápido a casa para saciar el requerimiento meridiano con cualquiera de tantos maravillosos sabores donde la yuca, el plátano verde, el maní, la papa, el pescado, el choclo tierno hacen las delicias de nuestro ansioso paladar.

Gajes de oficio
Muchas ocasiones los mensajeros tropezaban y el contenido de las portaviandas iba al suelo con el consiguiente lamento del pobre mortal. Y ojos que no ven, corazón que no siente, el muchacho recogía lo que podía. Eran gajes del oficio y vaya usted a saber lo que los comensales se servían ese día.

Otras veces, las distancias los obligaban a tomar autobús, del cual bajaban con un pedazo menos de maduro asado, la mitad de la torreja, el frasco de quáker en soletas y el resto a punto de desaparecer, por acción de manos comedidas que les sostenían el encargo mientras el chiquillo se apeaba al andar.

Ahora ya no hay esos problemas. Las tarrinas plásticas herméticas han reemplazado a las portaviandas. Los restaurantes de autoservicio nos permiten seleccionar en cuestión de pocos minutos un menú completo (aunque se repita todos los días). A buen hambre y poca plata, basta una hamburguesa suculenta, un hot dog embadurnado con ketchup y mayonesa o un sánduche de chancho con cuero mantecoso, acompañados de gaseosa bien helada.

Claro que el alimento de esquina de sano no tiene nada. Tampoco los sabores se parecen a lo que fueron nuestras comidas tradicionales. La portavianda, otrora un puntual de subsistencia para preparadoras, repartidores y comensales, ha desaparecido de la faz urbana, para quedar como símbolo de abnegación familiar en cárceles y campos.

Dos casas flacas de esas de una sola lumbre y tres pisos de altura, a las que la gente llamaba portaviandas, también se han sustituido por modernos edificios de cemento. Y no les anoto las direcciones ni los nombres de sus antiguos propietarios para que se pongan a trabajar la memoria... ¡Cuidado con la arteriosclerosis, mis amigos! Curiosidad Infinita - Conocimiento y curiosidades - Curiosidad Infinita - Curiosidad Infinita

sábado, 26 de noviembre de 2011

¡Cangrejo, grejo!

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Vinculados ancestralmente al mar y a la riqueza ictiológica de nuestros ríos, los costeños -y creo que la mayoría de los ecuatorianos- sentimos predilección por los mariscos, de los cuales poseemos inmensa variedad, tanto de los provenientes del océano, como de los que todavía se multiplican en la red hidrográfica más importante del Pacífico americano, que es la cuenca del río Guayas.

Corvinas, pámpanos, chernas, guayaipes, lenguados, dorados, picudos, atunes, pargos, lisas con gusto a brisa marina, yodo y sal. Robalos, bocachicos, damas, dolas, bagres, guanchiches, viejas y corvinas de río, son algunas de las decenas de sabores asociados a la alimentación que nuestros antepasados incluyeron en su dieta diaria junto a moluscos y crustáceos provenientes de los manglares del Estero Salado y sus numerosísimos ramales.

El rey del Ecosistema
En el estuario del Guayas y en las islas del Golfo de Guayaquil, amparado por la presencia señorial de los manglares habita Gercacinus Ruricola, popularmente conocido como el cangrejo rojo de manglar, cuya deliciosa y apetecida carne lo ha convertido en el perseguido rey de un ecosistema extraordinario, poniendo en peligro su existencia.

Vive metido en cuevas de lodo que cava con sus patas a profundidades de 60 y hasta 80 centímetros y sale únicamente en busca de alimento; de novia, en tiempo de apareamiento, o forzado por sus capturadores, los cangrejeros de las islas, de quienes intenta defenderse utilizando sus poderosas manos de tijera. Atrapado y ensartado junto a otros hermanos de infortunio con los que forman un atado, es negociado por intermediarios que lo transportan a la ciudad, donde pasa a manos de vendedores, ubicados en sitios estratégicos de la urbe, y de ahí a los consumidores que gozamos sacrificándolo para echarlo a la olla, donde se transforma en delicioso manjar, alrededor del cual iniciamos un bullicioso y concurrido festín, generalmente nocturno.

cangrejo, cangrejero, cangrejada, mariscos, crustaceosLas costumbres eran otras
Remontándonos a cercanos recuerdos, comentaremos a nuestros descendientes que los cangrejos, apetecidos desde épocas remotas, sólo se consumían en los meses con r. Esto es: enero, febrero, marzo, abril, septiembre, octubre, noviembre y diciembre. Absteniéndonos de sacrificarlos en los meses sin dicha consonante, por ser "tiempo de muda" como decían los abuelos, en respeto al ciclo de apareamiento, reproducción y crecimiento, que nos garantizaba la supervivencia de la especie y el disfrute de los carapachos gordos, las manos de boxeadores y las pechugas bien carnudas.

Las canoas que apegaban al Mercado Sur descargaban su mercancía por la tarde para negociarla con los mayoristas y éstos a su vez con los vendedores al detal, quienes portándolos en los extremos de largas varas de mangle, salían a vocearlos por los distintos barrios al perfilarse la noche, entonando ese pregón tan porteño y tan antiguo: "Cangrejo - grejo" - "Cangrejo gordo, cangrejero"...

De las casas se los llamaba y ellos se acercaban a los zaguanes para dejarnos escoger los mejores atados. No había al cuál quedarse, por que entonces todos los atados eran buenos y su costo no rebasaba los 5 sucres (para que no olviden cómo se llamaba nuestra moneda). Eso sí, por muchas que fuesen las ganas, así se muriese de antojo una pipona, a nadie se le hubiese ocurrido matarlos y comerlos por la noche.

cangrejo, cangrejero, cangrejada, mariscos, crustaceosLos cangrejos amanecían vivitos en el lavadero de la cocina, cubiertos con un mantel húmedo, y era a la mañana siguiente, cuando las cocineras les daban vire para irlos echando a la olla con agua aliñada a base de comino, culantro, ajo, pimienta picante en grano, cebolla blanca, etc.

A la hora del almuerzo ponían la gran fuente en el centro de la mesa familiar y empezaba el golpeteo, el chupeteo y el ajetreo por acaparar los más gordos y pesados. Luega venía la ensalada de cangrejo o el arroz con cangrejo; rematando la fiesta grastronómica con los exquisitos carapachos rellenos de maduro o de pan dulce.

Cambio del ceremonial
No sé si por cangrejos o por sabios, nuestros viejos siguieron esas costumbres, que al entrar la década de los años 60, nosotros cambiamos completamente, cuando pusimos de moda las cangrejadas entre amigos, eligiendo las horas de la noche para efectuar las faenas que preceden a nuestro ceremonial actual.

A eso de las 20h00 comienzan a llegar los convidados. Compadres del alma, compañeros de estudio o de trabajo, primos, vecinos, invitados especiales, entre los que se cuentan, novios, consuegros y socios en perspectiva.

Despojados de todo prejuicio y protocolo, armados de pequeñas piedras de río, mazos y tablillas de madera, toman posiciones en la mesa que para la ocasión ha cambiado su mantel habitual por una cubierta de periódicos y algún sencillo cobertor.

Atrincherados con la botella de cerveza bien helada, el ají y cuanto aderezo se nos antoje a preparar en cada casa. Perdiendo toda finura, la concurrencia se abalanza sobre la fuente. Todos golpean, mascan, chupan, absorben, paladean, patas, panzas y carapachos. Todo marcha con singular rapidez y estilo propio.

Música de salsa a buen volumen y algarabía de conversaciones cruzadas sobre fútbol, política, economía. Chismes, chistes, anécdotas, confidencias, condolencias y reclamos, matizan esas noches de San Viernes que pueden prolongarse sin problemas, porque una cangrejada guayaca es cosa seria. Si no, pregúnteselo a los porteños y a los invitados que la aprendieron a disfrutar en nuestras mesas. Por eso es preciso velar por la supervivencia de ese y otros tesoros que nos regala el manglar. Ya vienen los meses sin "r" y por algo sería que antiguamente, nuestros mayores nos enseñaban a respetar ese ciclo de veda natural... Curiosidad Infinita - Conocimiento y curiosidades - Curiosidad Infinita - Curiosidad Infinita

lunes, 14 de noviembre de 2011

Oficios que se acabaron, el soldador

soldador, hojalatero, reparador de ollas, antaño
Cuando evocamos periodos superados y proyectamos mentalmente las escenas que fueron parte de nuestro diario vivir, el trabajo de recrearlas en una crónica nos llena de grata emoción, y en ocasiones como la presente, nos lleca a revisar precedentes de una comunidad, donde la práctica de ingeniosos quehaceres permitió responder a las necesidades que el discreto sentido del ahorro fue dictando a nuestra sociedad pre-consumista, antes de que la enfermedad del despilfarro nos condujese a la alienación actual.

El Soldador
Pregonando su habilidad el hombre recorría la ciudad. Llevaba en su mano izquierda un fogoncito portátil, hecho de un tarro recortado y asa de alambre, lleno de carbones encendidos. En los bolsillos de su camisa de trabajo los pedazos de lija, un trozo de pez rubia, un frasquito con ácidos y barritas o alambres de aleación a base de estaño a la que gritaba a todo pulmón su melodiosa frase: "... Hay que soldáree..." y desaparecía dentro de algún zaguán para atender a la primera llamada.

Se sentaba en la escalera y preparaba su instrumental mientras aparecían las lavacaras, ollas, baldes, bacinillas, irrigadores, tazones, jarras, jarritos de fierro enlozado importado que hubiesen sufrido desportillamiento, mostrando lesiones de consideración. Tomando el objeto en sus manos, el soldador lo examinaba, pactaba el precio con la dueña y procedía a lijar el área afectada. Luego ponía unas gotas de ácido alrededor y frotaba con la pez. Enseguida, manejando el cautil con precisión de cirujano, aplicaba la soldadura (previamente puesta al fuego) y la pieza quedaba lista para ser sometida a prueba.

Al tiempo que trabajaba, conversaba explicándonos secretos de su oficio a los niños. Al marcharse dejaba en el ambiente el acre olor de sus elementos químicos. En nuestra mente, nuevos conocimientos. Y en la cocina, la batería en óptimas condiciones para prestar servicio por mucho tiempo más. Su pregón resonaba por las calles con bien timbrada voz:

-Hay que soldáree... Curiosidad Infinita - Conocimiento y curiosidades - Curiosidad Infinita - Curiosidad Infinita

sábado, 12 de noviembre de 2011

Curso de Kichwa (Quichua)

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El quichua, nuestra lengua madre, ha existido por miles de años en la cultura de nuestros pueblos y se ha convertido en patrimonio cultural ya que ha pasado su historia a través de generaciones en el tiempo. No solamente es un idioma, es una filosofía, un modo de ver la vida, y tratar a cada ser viviente para llegar a alcanzar el sumak kawsay o buen vivir.

Gracias a la Radio Publica del Ecuador, hoy podemos aprender gratuitamente (los muchos y muchas que no sabíamos donde aprenderla y estudiarla) ésta nuestra lengua autóctona, conocer más de nuestra historia, rescatar y difundir más nuestro patrimonio cultural y acercarnos más a nuestras comunidades.

Kichwa, quichua, curso gratis, aprender idioma, quechua, lenguas, los andes
Actualmente con un total de 111 lecciones de kichwa gratis, compiladas y listas para descargar: saludos, expresiones, alimentos, bebidas, hierbas medicinales, naturaleza y mucho más se van a tratar en cada una de las lecciones.

Esta es la primera lección, cada una de las lecciones tiene un espacio de explicación y de práctica sobre lo estudiado, incluyendo diálogos para reforzar lo aprendido.

Ahora, a aprender el Runa Shimi!

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martes, 8 de noviembre de 2011

La oratoria y su poder

Que lindo es escuchar una buena historia, cuento o una  leyenda bien contada ¿verdad? Más aún, si la persona que lo dice, lo hace de tal manera que nos hace sentirla e imaginarla con intensidad. La oratoria es una de las artes más influyentes en la sociedad, muy bien conocida por aquellos que saben de su verdadero poder.

A través de la historia, grandes oradores, persuasivos -por naturaleza diría yo- hacia las multitudes, lograron llegar con su mensaje a sociedades enteras y adquirir influencia sobre ellas; figuras importantes como Cicerón, Martin Luther King, Winston Churchill, Perón y Evita, el lider populista Velazco Ibarra e incluso Hitler usaron el poder de la oratoria afianzando en la mayoría del pueblo sus convicciones.

¿Hemos perdido este gran don? Sinceramente creo que está siendo desplazado por la tecnología, muchas personas pierden demasiado tiempo en el "chat", o en los cientos de redes sociales que hay en el medio sin sacarle un buen provecho o utilidad, en vez de cultivar las artes y sacar un gran beneficio de ellas, ya que éstas enriquecen el conocimiento y el espíritu.

"La educación es el mejor camino para el desarrollo de la sociedad"

Ya no escuchamos ni apreciamos en gran mayoría -de los pocos que quedan- a los buenos oradores, cada vez se inculca menos en las escuelas y colegios este arte, y se reduce al hecho de memorizar textos solo para sacar una buena nota y pasar de curso; así cada vez va muriendo lentamente la cultura oral.

Aporto este vídeo que me gustaba mucho cuando era pequeño, de la serie animada "Oye, Arnold" (Hey Arnold!) de Nickelodeon, la historia de "El Jadeante Ed", un claro ejemplo sobre la retorica y la oratoria.

Siempre me inspiraba la forma en que Gerald contaba sus historias y todos al rededor le prestaban mucha atención, la verdad esta serie tiene buen contenido para los chicos.

Por cierto, dicen que el cuento no vive por quien lo cuenta, sino, por quien lo escucha.

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sábado, 5 de noviembre de 2011

Refranes y dichos populares

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El pueblo es una fuente inagotable de sabiduría y verdad. Con energía, sagacidad, chispa y buen humor, las diferentes generaciones van imprimiendo su huella inextinguible sobre lo que vive y piensa, lo cual en otras formas, lo hace a través de dichos y refranes.

A lo largo y ancho de la geografía nacional, la gente habla sentenciosamente. Muchas de estas expresiones orales fueron traídas por los españoles, por que hace rato adquirieron carta de naturalización en nuestra tierra. Sin embargo, la gran mayoría de ellos son la inspiración del pueblo.

Dejando aclarado, que el afán de esta compilación -es la que contribuyeron familiares, colegas y amigos, principalmente de Manabí, Ecuador- está encaminada a preservar nuestra herencia cultural.

Advertimos, que como los diccionarios de la Lengua Española definen a las palabras, dicho y refrán como sinónimos, aquí están entrelazados. No obstante, hay una diferencia sintáctica entre refrán y dicho, pues mientras el primero contiene dos proposiciones, el dicho consta sólo de una.

Los animo a que comenten refranes y dichos conocidos por ustedes para así ampliar la lista :)

Por cierto "No están todos los que son, pero sí son todos los que están"

A
A buen entendedor, pocas palabras.
A brazo partido.
A buen puerto vas por leña.
A caballo regalado, no hay que mirarle los dientes.
A cada pajarito, le llega su veranito.
A cada pavo, le llega su navidad.
A Dios rogando, y con el mazo dando.
A falta de pan, buenas son las tortas.
A grandes males, grandes remedios.
A la luz de la vela, no hay mujer fea.

B
Bajando el muerto y soltando el llanto.
Barco parado, no gana flete.
Baraja, mujer y vino, sacan del buen camino.
Barre por donde pasa la suegra.
Bien contado, no hay cuento malo.
Bienaventurados los mansos, por que los castran parados.
Borrón y cuenta nueva.
Bueno es el cilantro, pero no tanto.
Burro que no tiene dientes, no masca hierba.
Buscar palo para que le saquen el otro ojo.

C
Caballo garañón, no respeta yegua sarnosa.
Cada cosa se parece a su dueño.
Cada cual,lleva su cruz.
Cada gallo, canta en su gallinero.
Cada loco, con su tema.
Cada oveja con su pareja.
Cada uno, sabe donde le aprieta el zapato.
Caído el rayo, no hay magnífica que valga.
Calentó el café, para que otro se lo tome.
Camina, y no levantes polvo.
D
Dame pan, y dime tonto
Dar cuerda para que se ahorque.
Darle palo como a burro amarrado
De cuero ajeno, correas largas.
De desagradecidos está lleno el infierno.
De dientes para afuera.
De la boca se te cae la sopa.
De la casa propia a la ajena, con barriga llena
De lo bueno, poco.
De músico, poeta y loco, todos tenemos un poco.


E
El adulador y el traidor, nacieron en el mismo huevo.
El apuro, trae cansancio.
El avaro ni el mendigo, no tienen parientes ni amigos.
El camino al infierno, está empedrado de buenas intenciones.
El comedido come de lo escondido.
El diablo más sabe por viejo, que por diablo.
El flojo, trabaja dos veces.
El hijo de tigre, pintado nace.
El mono sabe a que palo trepa.
El ojo del amo, engorda al caballo.

G
Gallinazo, no come gallinazo.
Gallo viejo, con el ala mata.
Gana fama y échate a la cama.
Gato viejo, ratón tierno.
Guerra avisada, no mata gente.
Guerra es guerra.
H
Habla y te salvas
Hablando se entiende la gente.
Hablar con el dueño del circo, no con los payasos.
Hacerse de la vista gorda.
Hablar sin pelos en la lengua.
Hay que hacerle creer a los cojudos, que uno es cojudo.
Hay un mundo mejor, pero es carísimo!
Hacer de tripas, corazón.
Hierba mala nunca muere
Hijo de culebra fina, no sale sapo ni rana.

I
Indio comido, indio ido
Ir por lana y salir trasquilado

J
Jodido por mil, jodido por mil quinientos.
Jornal adelantado, jornal abandonado.
Juegos de manos, juegos de villanos.
Juventud, divino tesoro.

L
La alegría dura poco, en la casa del pobre-
La codicia rompe el saco.
La cabeza, no es solo para los piojos.
La calentura no está en las sabanas.
La desgracia de uno, es la felicidad de otro.
La hora más obscura, es la próxima aurora.
La justicia cojea, pero llega.
La letra con sangre, entra.
La mejor fotografia de una persona, es su trabajo.
La ignorancia es atrevida.

M
Maldición de perro flaco, no mata caballo gordo.
Manos que dan, reciben.
Más cara sale la mecha, que el candil.
Más fácil es destruir, que construir.
Más rápido cae el mentiroso, que el cojo.
Más tranquilo duerme el deudor, que el acreedor.
Más vale solo, que mal acompañado.
Más vale prevenir, que curar.
Matar dos pajaros de un tiro.
Muchacho malcriado, encuentra padre en la calle.

N
Nadie es profeta en su tierra.
Nadie habla por ciencia, sino por experiencia.
Nadie más que la cuchara, sabe el mal de la olla.
No da el que tiene, sino el que quiere.
No hay boda sin borracho.
No hay bonito sin pero, ni feo sin gracia.
No hay mujer fea, solo de belleza rara.
No hay palabras mal dichas, sino mal comprendidas.
No hay bebé feo, ni muerto malo.
No hay quinceañera fea.

O
Obras son amores, no buenas razones.
Ocasión que se pasó, pájaro que se voló.
Oír a todos, creer a pocos.
Ojo por ojo, diente por diente.
Ojos que no ven, corazón que no siente.
Oro guardado, no da ganancias.
Oye primero, habla después.

P
Padre no es el que engendra, sino el que cría.
Paga lo que debes, y sabrás lo que tienes.
Pájaro viejo, no entra en jaula.
Palabras sacan palabras.
Pasajero de segunda, y exigente.
Palo porque boga, palo porque no boga.
Pan para hoy, hambre para mañana.
Para aprender, nunca es tarde.
Para pelear, se necesitan dos.
Para pendejo no estudia, se nace.

Q
Que se pierda el dedo y no la mano.
Quien bien te quiere, te hará llorar.
Querer es poder.
Quien a buen arbol se arrima, buena sombra le acobija.
Quien a cuchillo mata, a cuchillo muere.
Quien da pronto, da dos veces.
Quien calla, otorga.
Quien da pan a perro ajeno, pierde pan y pierde perro.
Quien mal anda, mal acaba.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
S
Sacar las uñas.
Salir lo servido por lo comido.
Santo alabado, santo acabado.
Santo que no hace milagro, que desocupe el altar.
Sarna con gusto no pica, y si pica no hace roncha.
Se han juntado el hambre y la necesidad.
Secreto en reunión, es mala educación.
Secreto entre mujeres, no es secreto.
Ser harina de otro costal.
Ser juez y parte.

T
Tal para cual.
Tanto nadar, para morir en la orilla.
Tarde o temprano, todo se sabe.
Tener la sartén por el mango.
Toda regla, tiene su excepción.
Todo Cristo, sale crucificado.
Todo sabido, tiene su hora de caer.
Tigre no come tigre.
Tener los cables pelados.
Tomar el toro por los cuernos.


U
Un buen consejo a tiempo, no tiene precio.
Un perro menos, un hueso más.
Un clavo saca a otro.
Un resbalón, no es caída.
Una buena capa, todo lo tapa.
Una buena conciencia, es la mejor almohada.
Un puerco enlodado, enloda a cien.
Un jardín sin flores, es como un hogar sin cachos.
Una golondrina, no hace verano.
Unos calientan el horno, y otros se comen el pan

V
Vaca de muchos, ben ordeñada y poco alimentada.
Ver para creer.
Ver, oir y callar, si quiere del mundo gozar.
Viejo, pero no pendejo.
Ver la paja en ojo ajeno, y no la viga en el propio.
Vístete despacio, cuando estés de apuro.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Violencia, llama violencia.
Viejo que se cura, cien años dura.

Y
Yo conozco al cura de mi pueblo
Yo no sufro de locura, la disfruto a cada minuto.
Yo te ofrezco, busca quien te dé.

Z
Zapatero a tus zapatos.
¿Conoces más refranes y dichos?
aquí encontrarás muchos más:
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domingo, 16 de octubre de 2011

Autógrafos y acrósticos

Siguiendo los pasos de otras generaciones que tuvieron por costumbre dedicarse postales, hacerse comadres de papelito, enviarse partituras musicales y poemas manuscritos, las amigas solíamos expresarnos cariño y simpatía copiando ingenuas estrofas populares, construyendo floridas frases rimadas y hasta pequeños poemas que resumaban transparencia afectiva, sinceros y hasta pequeños poemas que resumaban transparencia afectiva, sinceros pensamientos, impresos en las páginas de color pastel de unos libritos de autódgrafos personales, bellamente empastados que nos regalaban para los cumpleaños o comprábamos donde Castagnetto, Janer, F. Bravo S., y en la Editorial El Mundo de don Cucho Pérez Castro.

Empezando a dominar el arte de la escritura, iniciábamos el intercambio de inolvidables dedicatorias que tuve la emoción de releer en dos de aquellos tesoritos, pertenecientes a una querida condiscípula y amiga, ("lora" de la Inmaculada) a quien agradezco la generosidad de tal envío, reproduciendo nuestros "clásicos" que harán antología, por el valor sentimental que encierran para toda la generación que supo aquilatar la amistad desde la escuela, liberándola de cálculos y conveniencias para consolidarla a través de los años y de las diferentes circunstancias de la vida.

Nellicita

Dos violetas en el agua
no se pueden marchitar
Dos amigas que se quieren
no se pueden olvidar. Firma, María Inés.
.................
Del cielo bajó un pintor
para pintar tu hermosura
y al verte tan preciosa,
se le regó la pintura... Te quiere mucho, Azucena.
.................
Para rey nació David
para sabio Salomón
para llorar Magdalena
y para quererte yo. Tu amiga Rocío.
..................
En el cielo las estrellas
se unen de dos en dos
no le digas a nadie
que nos queremos los dos. Sinceramente, Gloria.
..................
Yes, yes en inglés
piano, piano en italiano
lo que te quiere esta amiga
te lo dice en castellano. Esperanza.
..................
La que te escribe es la pluma
la que dicta es el alma
la que te quiere y te estima,
ya sabes cómo se llama. Gladicita.
..................
Soy la última en firmarte
pero la primera en recordarte. Lolita.
..................

Más adelante progresábamos en conocimientos gramaticales y dándonos de literatas, filosofando o idealizando la emoción, recurríamos a las flores, al sol, las estrellas, la luna, el mar, para redactar complicados acrósticos con métrica y rima, tomando de base la inicial del nombre de la amiga, los mismo que se ofrecían en los cumpleaños y ocasiones especiales en prueba de imperecedera amistad.

En veces los acrósticos provenían de los primeros admiradores y podían encerrar una completa declaración de amor. En otras, las autoras eran las maestras que a manera de estímulo los dedicaban a las alumnas distinguidas, manifestándoles simpatía, exitosos augurios, felicitaciones y consejos; como el ejemplo siguiente perteneciente al álbum de recuerdos de una ex alumna del colegio Guayaquil, a quien su profesora de moral y cívica se lo hizo con nombre y apellido:

Luce siempre tu cultura
Inocente cual violeta
Lozana, fresca y suave
Ignorando lo vulgar
Aprende todo lo bueno
No pierdas nunca tu
Tiempo
En cosas que te hagan mal
Principio fundamental?...
Amarás a tu prójimo
Razonando sus errores y
Aprendiendo a perdonar. (f) Dra Rebeca Gamboa

Y aunque hablar de sentimientos puros entre amigas y tratar de expresarlos por escrito en el presente podría catalogarse de una ridiculez (o evitarse en salvaguarda de tanta dudosa ambigüedad), quienes supimos sembrar buenos afectos en la infancia y los fuimos cultivando a través del tiempo, hoy cosechamos la dicha de lo que ellos representan. Tal como dice esta estrofa que dejé para el final:
La amistad es un tesoro
que brota del corazón
vale más que plata y oro
es alegría, es consuelo
y nos llena de emoción.

fuente: "Del tiempo de la yapa" 5ta edicion - aut. Jenny Estrada

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