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lunes, 19 de diciembre de 2011

Julio Jaramillo - La película

Julio Jaramillo, el ruiseñor de América, busto

Algunos se han de preguntar por qué escribo y comparto tanto sobre Julio Jaramillo, el Ruiseñor de América, pues no tengo mucha fluidez al redactar, pero la siguiente reseña escrita por el colombiano Carlos E. Serna que lo pueden encontrar dentro de el cd Julio Jaramillo - Los 20 Mejores Éxitos tiene el suficiente peso y validez, pero antes de que comiencen a leer escúchenlo para que sepan de lo que hablo, su canto e interpretación es única e impecable...

Grabar 4.380 canciones de todo tipo, es una cifra respetable. Ser padre de 27 hijos, con cinco esposas, es algo insólito, inusual. Ser bohemio, como lo fue acá, allá y acuyá, es igualmente inentendible. Frases, las anteriores, para referirnos al cantante ecuatoriano Julio Jaramillo (Julio Alfredo Jaramillo Laurido), el trotamundos sentimental del canto que dejó impresa su voz en los ya precitados 4380 temas musicales.
Fue zapatero en Guayaquil, donde abrió sus ojos a la vida el primer día de Octubre de 1935. En su trajinar artístico, de ciudad en ciudad, de país en país, recorriendo los senderos del éxito con paso firme y decidido, obtuvo los más resonantes aplausos.

Y a tales efectos elogiosos correspondió con su calidad artística.
Se le quiso. Se le admiró. Fans por doquiera que vibraban oyéndolo cantar con su estilo bien peculiar y definido, diríamos que sin imitadores. Plasmó ese gorgojéo en las miles de canciones que adquirieron el rótulo de vendedoras, por lo cual el adjetivo de triunfador le quedaba a la medida.
Juglar es aquel que se gana el sustento versificando y musicalizando, tomando este último gerundio como autor, intérprete y compositor. Jaramillo se dió gusto y obtuvo fama con la canción y, a su vez, transmitió en los escenarios de los pueblos visitados, emoviones a granel. Verlo, oirlo, aplaudirlo, emocionarse con su bien timbrada voz, todo era un cúmulo de satisfacciones que solamente ofrecen los ídolos.

A Julio lo enfrentamos periodísticamente un mes de Agosto. Fue el tres de 1966. Primera visita a Medellín. En Cali había estado en 1956, cuando sólo llevaba 12 meses como cantor profesional.
En el 66 ya registraba casi 400 grabaciones, cantidad que fue aumentada, al venir a la capital antioqueña, con las impresiones sonoras hechas para CODISCOS, en su sello ZEIDA. Dos elepés (LP) como solista y uno a dúo con Pepe su hermano, fueron el fruto de su vinculación a esta compañía de discos.
Volvió a Medellín muchas veces. Doquiera que actuó, dejó lindos recuerdos. Era un artista carismático. Empero, su amor por los etílicos lo enrutaron prematuramente hacia la sepultura. Murió el 9 de Febrero de 1978. Es el día del periodista. Mucho lo deploramos.

En CODISCOS (ZEIDA) nos dejó un legado de canciones en distintos ritmos, suficientes para revivirlo a él, musicalmente, con obras como Tren lento, Como una sombra, De carne y hueso, Infamia, Norma, Camino de espinas, El amor del marinero, Maldita suerte, Confesión, Que te vaya bien, Madrecita ideal y tantas otras que se acomodan a esta programación.
Ducho en el canto. A ningún ritmo o folclor de cualquier país le sacó el cuerpo. Grabó de todo y muy bien. Una voz perdurable que sigue escuchandose en tangos, valses, boleros, rancheras, pasillos y tal y tal. Hoy es recuerdo. Se le admiró y seguiremos brindándole cariñosa admiración, aun tantos años después de muerto.

Ecuador es la tierra del pasillo sentimental, con creadores estupendos. También intérpretes calificados como Olimpo Cárdenas y Julio Jaramillo, dos estrellas de la canción latinoamericana. Uno y otro interpretaron a cabalidad las obras creadas por sus coetáneos (de la misma tierra) como Francisco Paredes Herrera, Nicasio Safadi, Carlos Brito, César Maquilón Orellana, Gonzalo Vera, Manuel Coelo, Medardo Angel Silva y tantos otros letristas y músicos del hermano país, quienes enriquecieron la canción latina con sus admirables páginas musicales.

La presencia hiperbólica y la voz latente de Julio Jaramillo, siguen incrustadas en el recuerdo. Hay emisoras en Colombia, y suponemos que en otras naciones, que miuelen y muelen su música con marcada constancia. En Radio Reloj de Medellín, por ejemplo, hay un seguidor ferviente, casi fanátivo de la voz de Jaramillo. Se trata de Julián Uribe Alvarez, quien nos brinda canciones del juglar ecuatoriano muy a menudo. Y tan felices todos quienes exteriorizan la misma inclinación de Julian.

Alguien lo definió como "El cantor del amor". Expresaríamos que lo fue, también del sentimiento, de la alegría, de la vivencias y sensaciones existentes para brindar felicidades insospechadas...

Como ven son muy buenas las razones para no dejar olvidado el canto y sentimiento de uno de los grandes de Latinoamérica, y sin nada más que decir aquí está la vida e historia de Julio Jaramillo... Disfrútenla :)

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Anónimo dijo...

:)

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